Si no vives para amar... ¿Para que vives?
Dicen que son conexiones en el cerebro que hacen que necesites a esa persona, que dura 3 años, que tu mente te juega una mala pasada... ¿Mala pasada? Si es el momento más feliz de tu vida, que vale la pena aunque acabe mal, aunque te rompan el corazón. Porque que el cerebro hace que necesites a esa persona no cambia el hecho de que la ames, porque cuando lo haces todo es tan real, tan sincero... Sólo piensas en que la otra mente invadida por el mismo anhelo se abra, igual que al tuya y cree ese momento, aquel en que el reloj se para, la lluvia no cae, a las hojas no se las lleva el viento y en la boca de la niña pequeña del vestidito rojo sigue habiendo una piruleta con forma de corazón, el momento del beso, del vuelco en el corazón, el momento en que dos cuerpos se funden en un abrazo bajo la romántica luz de una farola y con un sutil y efímero roce de labios son uno, el momento en el que la aguja del reloj marca el momento en el que ha pasado el último tren para volver a casa, pero eso... ahora... ¡Da igual! No importa nada, solo tu y tu. Solo deseas que no acabe y que dure el máximo tiempo posible, tiempo para volver a sentirlo cada segundo aunque no acabe siendo así y volver a mirar esos ojos que besan tus pensamientos, piensan lo que dices, dicen quererte y quieren besarte.
Y aunque no sea siempre todo bueno, que hayan no te quieros, hayan ojos fugitivos que no desean mirarte, o miedo a perder intentando ganar. Vale la pena querer, por ir con una sonrisa en la cara, vale la pena morir por un sueño. No hay nada comparado a la efimeridad del amor, aquellas mariposas en el estomago que te nublan la razón y empañan tus palabras, aquellos gestos involuntarios que cometes dejando ver lo que sale de tu corazón.
E aquí mi reflexión sobre lo que me mueve, sobre lo que atormenta mis noches y me da los mejores instantes, por lo que se mueve mi filosofía y da vida al sol que entra por mi ventana.
Siento que mis palabras se quedan cortas.
El amor... aquello capaz de quebrarte los ideales. Capaz de partirte en dos sin pensarlo un solo instante. El amor es aquello que hay cuando Shakespeare y las canciones de Marea se quedan cortas, cuando solo sabes tu lo que sientes e incluso cuando quieres omitirlo. Eso es el amor.

Le chat noir.

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